Un libro con flow

EL REY

El Rey, diario de un Latin King (NED ediciones) escrito por Carles Feixa y César Andrade (King Manaba) se empadrona en la categoría “imaginación autobiográfica” pero también puede leerse como una historia legendaria, ciclo artúrico o parábola bíblica, con ritmo de freestyle en el corro de una batalla de gallos en la esquina del barrio. La presentación estaba prevista para el 19 de marzo y debió suspenderse, que la peste confine los cuerpos pero no las cabezas.

Anualmente la categoría innovación en los premios que otorga la Fundación García Márquez, suele compartir recursos que airean las posibilidades de los profesionales de la comunicación. Son distinguidos trabajos periodísticos articulados con narraciones multimedia, casi todos con soporte digital, que combinan textos, diseño gráfico, fotografías, videos, comics, audios, infografías, gráficos, tipografías, gifs, memes…  Tanta polifonía ínformativa induce una pregunta ¿es equivalente este desarrollo del relato interactivo que despliega técnicas mixtas, con lo que sucede en la dimensión del lenguaje escrito acotado, por ejemplo, al formato libro?

A pesar del decreto cósmico que sanciona que al final Dios no ha muerto y resultó ser un algoritmo que habita en una nube digital, las acciones visuales y manuales, que implican leer la palabra escrita aún no tienen fecha de caducidad. Un libro puede construir infinitos agujeros de gusano por donde circulan también, indefinidas maneras de contar historias. Sucede que monitores de tiempo libre que saquen a pasear el lenguaje no abundan. Cada tanto aparece un Cortázar y la palabra se quita la corbata, un Lennon la lleva a viajar en un submarino amarillo o un Junot Díaz la invita a rapear en la esquina del barrio.

Cuando comencé a leer EL REY, diario de un Latin King me llamó la atención la hibridación de registros. Y sobre todo: el fuera de campo. Harun Farocki dijo aquello de ¿lo que vemos es todo lo que hay? cuando descubrió unas fotos aéreas tomadas por aviones norteamericanos durante la SGM. Desechadas en un archivo porque no eran instalaciones militares sino fotogramas que mostraban simples camiones que recorrían un camino hasta un depósito. No importó que el lugar fuera Auschwitz, dentro del camión se hacinaban prisioneros y que el almacén disimulaba cámaras de gas.

¿Por qué hibridación de registros? Durante las casi quinientos páginas de este volumen editado por Ned ediciones en conjunto con el TRANSGANG Project, el lector circula a través de capítulos conectados con colores, desgrabaciones de entrevistas, transcripciones de correos electrónicos, fotografías, glosarios, cronologías, recuadros grisados, diferentes tipografías, bibliografías afines, crónicas policiales, microrelatos, reflexiones personales, confesiones y un diseño gráfico ágil que acompaña la travesía.

¿Por qué menciono el fuera de cuadro? Respondo con otras preguntas. ¿El libro es una biografía de César Andrade (King Manaba)? ¿Una investigación más de Carles Feixa? ¿La historia de los Latin Kings? Creo que en la periferia del campo narrativo suben y bajan del metro de la historia miles de chicos y chicas que no cesan de buscar su lugar en el mundo. Ellos y ellas son los verdaderos protagonistas. Por eso considero antecedente ineludible el libro Jóvenes “latinos” en Barcelona. Espacio público y cultura urbana (Carles Feixa y equipo) editado en el año 2006 por el Ajuntament de Barcelona, la editorial Anthropos y el Consorci Institut d´Infància i Mon Urbà. [1]

De joven me dediqué a la música y al registro analógico de audio, solía experimentar ecualizando diferentes canales con distintos sonidos y también con la modulación dodecafónica. A partir de cada una de las doce notas de la escala se puede comenzar un cambio de tonalidad y variar de clave, la atonalidad que nos liberó del corset de la armonía diatónica. Algo así como la lógica binaria de la moral que nos hace ver todo blanco o negro. El libro de Feixa y Andrade aparenta un photoshop literario, no por las herramientas de maquillaje de unos sucesos siempre fronterizos, sino por el trabajo en capas éticas. Cuando leemos que existe un texto apócrifo de un supuesto pandillero, quizás, elaborado por la policía que se titula Mi vida sangrienta, Truman Capote se revuelve en su tumba, y Quentin Tarantino clama ¡vaya título para una peli que me perdí!

Diáspora y religación de lo fragmentado son dos nociones constantes en el argumentario Latin King que se manifiestan a través de la reafirmación de la fe en Yahweh y el Inka Atahualpa. El Dios guerrero de Israel y el Rey guerrero de los Inkas. Ambos con universos entrópicos en perpetuo éxodo interno y externo. Contaron con grandes ejércitos y libraron épicas batallas, Yahweh fue derrotado por el dios babilónico Marduk y Atahualpa por Pizarro, la deidad blanca que llegó desde España. Jerusalén y Cajamarca fueron devastas, los fieles a Yahveh y Atahualpa murieron o se dispersaron.

Ciertas interpretaciones israelistas, quizás mesiánicas, consideran que Yahveh no abandonó a su pueblo. En sintonía el Inkarri es un mito andino que alimenta la creencia que tras la destrucción del imperio Inka y la muerte de Atahualpa en el siglo XVI, los fragmentos de la nación, y por ende su gloria, volverán a reunirse.

Leo El Reino de Emmanuel Carrère y pienso que en ambos traumas (religioso e histórico) estamos ante la esperanza de una restauración de pueblos legendarios y autónomos que fueron convertidos en colonias enajenadas. Cuando la Corona de España concluye la expulsión del linaje de Yahweh en la península, cruza el océano Atlántico y va a por los súbditos de Atahualpa. La cadena de confluencias no cesa, Adán tuvo dos hijos Caín y Abel, Huayna Cápac fue el padre de Huascar y Atahualpa. Ambas cepas se enfrentaron mortalmente. Si invertimos la palabra Inca se lee Caín, Cuzco fue la principal ciudad de los Inkas, en quechua significa “ombligo” (del mundo), así llama el Talmud a Jerusalén.

Más allá de estas operaciones especulares en un punto el destino de los pueblos de Yahweh y Atahualpa se bifurca, la descendencia del primero sobrevivirá y, a pesar de todo, se mantendrá activa a través de la historia, y los herederos del segundo aún hoy no resurgen del infortunio político y la discriminación social.

Regreso a Carrère y a su libro El Reino. Si relaciono a César Andrade con Pablo de Tarso no lo realizo desde una interpretación mística, por el contrario las contradicciones humanas del apóstol me acercan a estas reflexiones. El hombre nació llamándose César Andrade, el personaje lo transforma en King Manaba. Comienza su periplo de vida como combatiente que persigue, es el Rey Primitivo, luego el converso, el Rey conservador que madura. Pablo nace Saulo de Tarso y muta en San Pablo.

Encontrándose Pablo cerca de Damasco fue envuelto por una luz que cayó del cielo y tuvo su primer contacto con Jesús, Pablo aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Y aquí regresa Atahualpa. Antes de la masacre de Cajamarca se cuenta que un fraile le entrega una biblia, el Inka se la lleva al oído, dice no escuchar nada y la tira al suelo. Luego sobreviene el ataque, Pizarro rompe la cadena de mando de los inkas y Atahualpa queda mudo. Pablo, luego del fantástico encuentro, pasó tres días sin ver. Uno pierde la vista y el otro el habla. La fase del Rey conservador también es conocida como la etapa de la momia, no ver, no escuchar, es clausurar el estado primitivo de constante beligerancia, madurar es también embalsamar los sentidos.

Luego de la experiencia sensorial que Pablo tiene camino a Damasco acepta a Jesucristo y su evangelio como una revelación, una experiencia cognitiva que impulsan sus viajes misioneros. Padece cárcel y escribe cartas (epístolas), se reforma  a sí mismo en un hombre diferente. La parte III del libro de Feixa y Andrade nos presenta a El Nuevo Rey, un nivel que implica conocimiento y autosuficiencia para tomar decisiones. King Manaba luego de una dura travesía plena de aciertos y errores, renace como el Ave Fénix (conversación 10, página 339). Todo el libro El Rey está organizado a partir de conversaciones grabadas en audio y video, ¿epístolas paulinas del siglo XXI?

Dejando de lado las sombras agresivas que nublan la tradición del colectivo, la energía y la voluntad empeñada en la búsqueda de un horizonte superador compartido, hace pensar que los Latin Kings han tomado el testigo y se empeñan en intentar cambiar siglos de postración endémica en países que necesitan, sin más dilaciones, un discurso transformador.

Comencé esta reseña comparando las narraciones multimedia con unas supuestas limitaciones del formato libro. Llego al Postcriptum y en la página 478 leo la última palabra: Continuará… Entonces otro escritor francés se sube a mi teclado, Alejandro Dumas, y me entusiasmo recordando sus novelas históricas plagadas de aventuras que se publicaban serialmente, Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo… Bajo la velocidad y me permito una sola digresión más. El Rey, diario de un Latin King, ¡qué buen título para una miniserie o un cómic!

[1] También recomiendo leer la entrevista realizada a Carles Feixa en la revista online suturArt  Los jóvenes no van a los museos

2 comentarios en “Un libro con flow

  1. Pingback: |Novedad| “El Rey. Diario de un Latin King”, de Carles Feixa y César Andrade – El Blog de Ned Ediciones

  2. Pingback: Alfredo Landman, “el Chaco forma parte esencial de mi infancia y adolescencia” – NEACONATUS

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s