Zarping

KITSCH

Los diseñadores gráficos y los linotipistas apoyaron el sabotaje, imágenes y letras se fundían difuminadas en aguadas y manchas tipográficas, preferíamos morir empastados. No me importaba demasiado, mi atención la concentraba aquel tipo sentado en la mesa del bar. Tenía los puños cerrados como si escondiera algo.

Llegó Vampirella y se sentó frente a él. Desde la barra no pude ver más sus manos, ella me daba la espalda. Se fue, entró en cuadro Corto, caminó derecho hacia el tipo. Al rato Calvin y Hobbes, luego Maus y un poco después Jane. Mi curiosidad aumentaba, también la culpa, estaba refugiado en un bar de perdedores cuando en las imprentas clandestinas imprimían Misterix y Zona 84 burlando el toque de queda, Marvel y DC nos habían deportado a casi todos. Fui hasta el ventanal que daba al quiosco de prensa de la plaza, estaba más cerca de la mesa, pude escuchar algunas frases inquietantes. Hoy sólo zarpó la nave de Gordon, Cinder logró escapar, llegaron mujeres de Manila…

Un diálogo me espantó, todo iba a peor.

  – Dios ha muerto –

  – Sí, también Nietzsche –

  – Y yo tampoco me encuentro muy bien… –

Cuando la silla quedara libre sería mi turno. La oportunidad no tardó en llegar, ya frente a frente prendí un cigarrillo, la viñeta se llenó de niebla. Estiró sus puños cerrados hacia mí y con voz ronca y fatigada me desafió.

 – Antes que nos capture Netflix: ¿En qué mano está?

Con el corazón latiéndome desbocado elegí.

 

 

 

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