La historia se escribe sobre una servilleta

BEATLES

No sólo las enciclopedias y manuales escolares registran las gestas heroicas o ruines. Una simple servilleta puede ser depositaria de momentos estelares de la humanidad. Sobre una servilleta se firmó el contrato de Messi con el Barça, un ministro escribió una lista de jueces corruptos, un poeta redactó un poema, un pintor pagó sus cuentas bocetando un dibujo, un ladrón diseñó el plano de un robo. Y canciones, miles de letras de canciones se han escrito sobre servilletas de tela o papel.

En el top ten del Kitschfilm actual destacan los consejos para turistas que se publican en Internet, sobre todo los tours modelo: “Que no debes dejar de ver en…” tal o cual ciudad. Ya no emociona perderse caminando en plan Benjamin y permitir que las calles nos sorprendan con prodigios a la vuelta de una esquina. Ahora se viaja consultando en el móvil las rutas de Kafka en Praga, del tango en Buenos Aires, del nazismo en Berlín, del exceso etílico en Barcelona, de la Bajada Vieja en Posadas, del bocadillo de calamar en Madrid, la de Pokemón en Tokio y así hasta el infinito. Todo burocráticamente registrado con millones de selfies aunque, literalmente, nos cueste la vida. La gente se mata, o sea: se muere de verdad por hacerse una foto al borde de un precipicio, en la cornisa de un edificio muy alto o sobre un puente colgante a punto de desbarrancarse. Si al menos nos comiera un león en un safari, los nietos podrían contar que el imbécil del abuelo perdió la vida en la sabana africana.

¿Qué tienen que ver las servilletas con los tours para cosmopolitas compulsivos? Bien, una de las rutas con más éxito en Londres es, obviamente, la de los Beatles. Itinerario que recorre Abbey Road Crossing, Baker Street 94 donde estuvo el Apple Shop, la azotea del último concierto improvisado, la galería de arte donde John conoció a Yoko, y otros hitos fab four. Sin embargo, al menos según la investigación llevada a cabo, es difícil contratar un servicio de guía que incluya el restaurante Beso London en el 190 de Shaftesbury Avenue, de camino al Soho y muy cerca de Covent Garden. Allí en 1963 solían comer los Beatles, la especialidad de la casa eran suculentos steaks y ellos tenían bajando unas escaleras, a resguardo de los ya convulsivos fans, un discreto salón reservado (*).

Hasta aquí una mera referencia gastronómica de la cultura Beatle, si no fuera porque John y Paul, quizás George también, usaban las servilletas que tenían a mano en la mesa de ese restaurante en el momento mágico en que llegaba la inspiración. Sobre ellas escribieron algunas de sus ideas y canciones.

Hacia el año 2001 una servilleta de papel manchada con pizza y firmada por tres de los Beatles, sin Ringo, se vendió en una subasta en Australia por 24 mil dólares. En la famosa biblioteca Británica se encuentran, severamente custodiadas, algunas servilletas con letras de canciones manuscritas por Los Beatles, como Strawberry Fields Forever por ejemplo.

La historia, o como se llame, es un Kitschfilm filmado no sólo con banderas flameando sobre campos de batalla sino también, por suerte, con palabras y dibujos sobre una servilleta en la mesa de un restaurante.

 (*) Hoy este espacio se renta para eventos privados.

 Corresponsalía en Londres: Marina Piegari

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