Otto Heizung, y el misterio de la transpoligamia en los harenes

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Este expedicionario alemán fascinado por los misterios ocultos de los harenes orientales quedó fuera de Kitschfilm por algunos mensajes inquietantes que recibí en mi casilla de correo electrónico. Fue un expedicionario aventurero que no pasó a la historia censurado, quizás injustamente, por develar la transpoligamia de un oculto serrallo en el corazón de la Selva Negra. Un secreto aún más devastador que si la humanidad hubiera descubierto a tiempo las granjas de zombies nazis. Tarde para lágrimas, Salvini, Bolsonaro, Abascal, Orbán y muchos otros cachorros ya salieron de sus jaulas.

En Kitschfilm tienen dedicado un espacio los autores especializados en libros de viajes a lugares exóticos que la editorial Brockhaus difundió durante 1944. Casi todos exploradores con amplia reputación y portadores del síndrome de la erotomanía geográfica. Sven Hedin y sus aventuras a través de África, Ludwig Dinklage surcando el Océano Atlántico, Hans Joachim von der Esch recorriendo Egipto y Libia, Wilhelm Filchner errando por Tibet y Nepal, Max Reich viajando en moto desde los Balcanes a la India, Herbet Rittlinger, adentrándose en el Amazonas, Heinrich Schliemann excavando en los vestigios de Troya, Erling Tambs cruzando las planicies de Australia, Johannes Voss circunvalando el mundo, Alfred Wegener estudiando meteorología en Groenlandia y Adolf Neunteufel cazando en las selvas del Paraguay.

Pero nadie guardó un lugar en el panteón de los trotamundos germanos para Otto Heizung, quien en sus arriesgadas correrías supo llegar hasta Persia donde conoció al fotógrafo Antoin Sevruguin (autor de la ambigua foto que ilustra esta entrada).

No es justo desconocer los hallazgos del temerario alemán. Entre 1920 y 1935 Otto Heizung registró tres harenes masculinos, uno al servicio de una reina de Angola, otro para complacer una emperatriz china y uno más para gratificar a una sacerdotisa del norte de África. Pero el más numeroso, superaba los mil servidores, fue el de un emperador de la India hacia el siglo XVI. Heinzung llegó a descubrir documentos que databan la existencia de un harén muy peculiar de mujeres congregadas por disposición propia alrededor de una adorada sultana otomana.

Para infortunio de la antropología sus investigaciones fueron destruidas y el crédito científico de sus investigaciones vilmente vapuleado. El valiente Otto se evaporó cuando desveló la existencia de un harén transpoligámico no localizado en un país exótico de Asia o África, sino en las mismas entrañas del Tercer Reich.

Otto Heizung y sus descendientes esperan que su memoria, hoy la de un espíritu errante que no encuentra la paz eterna, sea rescatada de un olvido aún custodiado y sellado (ya no por jerarcas fascistas) sino por insospechados demócratas liberales que a la vera de las rutas de todo el mundo han democratizado los harenes del alterne en putinclubs con luces de neón.

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