El Mago Robinson, espiritismo psicofónico en la Triple Frontera

TELEFONO VOCATIVO 2-1

Entre los tantos personajes que quedaron fuera de Kitschfilm, uno de ellos fue un misterioso inglés, ocasional socio de Elpidio Bottini cuando juntos se iniciaron en el Alto Paraná como contrabandistas de libros antiguos y obras de arte coloniales.

El Mago Robinson estaba convencido de que llegaría un día en que las ondas dispersas de todos los sonidos del planeta podrán ser captadas y guardadas en un aparato parecido a una radio. La historia sonora de la humanidad regresaría hasta las orejas del futuro y la acústica no sería más tan sólo una rama de la física, sino un pilar más de la filosofía, junto con la ética y la estética. Bastará con que la magnetización de los iones siderales, el porcentaje de humedad y la carga galvánica de la atmósfera, coincidieran en ecualizarse como la primera vez, para que el chapoteo de un iguanodonte hundiéndose en el barro hirviente, el aullido de dolor de un ladrón chino desollado vivo, o la voz de Shakespeare regañando a sus actores, volvieran a escucharse.

El Neurófono de mesa y, su modelo (versión análoga a un teléfono móvil de hoy) el Psicófono, fueron frutos germinales en la mente obsesiva del Mago Robinson, luego de robar el libro Beyond Psychology de Wilhelm Reich y un opúsculo publicado por Ediciones Internacionales de Espiritismo: Brasil, tierra de captación que describía el Telégrafo vocativo Cambrais. El contrabando cultural dejó paso a estos intereses góticos y sombríos que oscurecieron por un tiempo el sol tropical de la región.

Ese pequeño libro ajado delataba su origen con un sello estampado en la tapa, se alcanzaba a leer: “Biblioteca Pública de Eldorado”. La fecha de edición correspondía a fines de los años treinta. El texto contaba que en el Brasil la fuerte tradición espiritista no sólo se manifestó sincréticamente en ritos, bailes y alabanzas canoras, sino que tuvo también su correlato científico y práctico en la figura de un portugués que se instaló en Río de Janeiro, don Augusto de Oliveira Cambrais. Según el registro conservado en el Archivo Nacional carioca, en 1909 el inventor, en busca de una patente protectora, incluyó en el expediente una descripción del telégrafo vocativo como una máquina que podía desarrollar al máximo la capacidad de comunicación entre todas las dimensiones conocidas y por conocer. Este instrumento establecía la “transmisión de correspondencia universal a través de espíritus iluminados.” Y también servía para “obtener de la falange de los espíritus, la correspondencia para el engrandecimiento moral y espiritual del planeta Tierra.”

El Director de la Oficina Central de Correos en Río jamás concedió audiencia al laborioso Cambrais, el Telégrafo vocativo pasó al olvido, y las cohortes de espíritus perdieron la ganga de un empleo seguro como carteros del primer correo sideral. Luego vendrían los satélites y la perra Laika y la oportunidad de trabajo espectral no volvería a darse por un buen tiempo.

Hacia el final del librito, el Mago Robinson descubrió que los entusiastas espiritistas brasileños consignaron otro caso donde se intentó reemplazar la capacidad humana de comunicación con el más allá por artefactos electromecánicos. Próspero Lapagese en 1933 había presentado ante cenáculos ocultistas, los planos de un artefacto llamado Aparato Mediúmnico Eléctrico. Gracias a las perillas, clavijas, bobinas, válvulas, lentes y antenas del armatoste, Lapagese esperaba captar las voces imposibles y, de paso obtener, a través de un sistema de rayos X, una fotografía del locuaz difunto. Todo un avance audiovisual para la época.

Al poco tiempo la sociedad del Mago Robinson y Elpidio Bottini se fracturó, los proyectos de ambos se abrían hacia caminos diferentes. Como poco más se sabe que fue del Mago Robinson, la historia de este inglés no ingresó en Kitschfilm. Lo discriminamos por culpa del Brexit, si hubiera sido alemán lo habríamos tenido más en cuenta.

(*) La ilustración pertenece a Luis Scafati (La Ciudad Ausente, Océano/Temas, 2000).

Todas las citas mencionadas pueden ser confirmadas con sólo aplicar la dinámica de varias horas – culo frente a la pantalla de un ordenador.

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