Lista de Reina Guaraní para Arthur

4. Lista de Reina Guaraní para Arthur copia

Las listas escritas en hojas de cuadernos o libretas pueden formar parte de los hypomnémata de los antiguos griegos. El término se compone de la preposición Hypo (escaso) y Mneme (recuerdo), alude a soportes exteriores y tangibles de la memoria, por ejemplo: libros de cuentas, registros oficiales, cuadernos privados, libretas personales, “ayuda memorias”. Esta ficha realizada por Sonia Abian y Grzegorz Baczak para Kitschfilm es un hypomnémata escrito por Adolf Neunteufel donde detalla los elementos con los cuales compondrá un cuadro para Arthur, el amigo alemán que le compraba sus pinturas naif para ayudarlo a sobrevivir sobre el final de sus días.

Gramatizar la memoria (nada que ver con “dramatizar el pasado”) a través de listas es una tecnología del espíritu necesaria porque el caos es degradante, una ordinariez que nos obliga a dejar de lado todo plan de vida, aunque intuyamos que nuestras ambiciones están condenadas al fracaso antes del aborto liberador porque el guardián que protege la puerta de entrada a la Ley lo prohíbe.

Los sucesos imprevistos emocionan, cada vez menos, por eso la gente viaja del telediario a la Deep web buscando vaya a saber qué. Sin las novedades no habría realidad, privándonos de peripecias inesperadas no soportaríamos el cretinismo de lo inexorable, por eso las listas (al menos por un tiempo) atenúan el impacto del olvido.

Todo es posible, antes de que suceda, también lo contrario porque puede no llegar a ser, por eso prever escribiendo listas consuela. Primo Levi, un hombre cuidadoso con los recuerdos fue uno de esos testigos escrupulosos que no pudo sustraerse a la atracción envenenada de las listas que, sin razón alguna, hundían o salvaban. Cuando Levi regresó a Italia a fines de 1945, redactó dos series de nombres. Una, identificando a treinta personas que fueron forzadas a la marcha de evacuación de Auschwitz y otra con los datos de ochenta y cuatro condenados gaseados apenas llegaron al campo. Las puso a disposición para quienes pudieran reconocer algún familiar o amigo. Fue en vano, un gesto, nadie se reencontró con nadie. Los vivos negaron y los muertos no regresaron. Que Levi, unos años después se suicidara, es algo que quizás se le pasó por alto apuntar en una lista.

Son útiles, las listas, uno debe ir anotando en ellas el deseo y la pulsión para luego llevar un control de las consecuencias. El resultado final podría tener algo que ver con crímenes y confusiones sin ser uno, obligatoriamente, la víctima o el asesino.

 

 

 

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