Los Músicos de Bremen del Alto Paraná

11. Los músicos de Bremen del Alto Paraná

Sobre el final de Kitschfilm una serie de imágenes anuncian la salida del túnel. Fueron realizadas por Sonia Abian y Grzegorz Baczak con el apoyo fotográfico de Joaquín Núñez Abian. El punto de partida fue una serie de documentos reunidos a lo largo de los años de investigación. Como Kitschfilm combina literatura fantástica e investigación pensamos que la presentación de los testimonios visuales acumulados también exigía un tratamiento especial. Se descartó el típico dossier documental al que uno va, intuyendo que encontrará algo ya citado en el texto.

Sonia Abian eligió organizar un repertorio de imágenes que diera continuidad a la línea del relato Magnus, Antúnez & Brozek. Los tres informadores “recaudadores de incertidumbres” que siguen las huellas de Adolf Neunteufel y el archivo que llevaron a lo largo de sus múltiples conferencias secretas en la Costa Brava donde ponían en común sus informaciones. Trabajaron sobre el formato fichas, donde los documentos no se presentan aislados, sino que traen consigo trozos del relato que adoptan la forma de diferentes elementos gráficos. Sin la obligación canónica de limitar la diferencia entre lo que es y no documental.

Esta ficha muestra una foto del libro de Adolf Neunteufel. De ella se habla en el capítulo 85, dedicado a una de las últimas Conferencias Secretas de los Florianes en la Costa Brava. La imagen muestra más de cien pieles de animales desplegadas en el suelo de algún lugar del Alto Paraná, destinadas al museo de Múnich. Si los animales estuvieran vivos se los vería en jaulas que serían transportadas hasta el puerto más próximo por varios carros tirados por cuatro bueyes cada uno. El destinatario final sería el mismo: Europa. Esta información aparece en el capítulo 28 de Kitschfilm.

Los músicos de Bremen es uno de los cuentos recopilados por los hermanos Grimm a principio del siglo XIX. Relata la historia de cuatro animales: un burro, un perro, un gato y un gallo que viven en un pueblo en Alemania, cuyos dueños han decidido sacrificarlos porque son viejos y ya no les son útiles para el servicio doméstico. Podríamos decir que los animales se han convertido en bocas inútiles (*). Así que huyen y luego de conocerse, deciden seguir viaje, juntos, con destino a la ciudad de Bremen, conocida entonces por ser más abierta al mundo y por su simpatía por los extranjeros (algo que hoy convendría tener en cuenta). En su camino hacia Bremen, llegan al anochecer a una choza en la que están pernoctando unos bandidos. Con el objetivo de amedrentarlos para ocupar ellos la vivienda, se trepan uno sobre otro y forman delante de la ventana una figura esperpéntica y se ponen a gritar al unísono, cada uno con el sonido de su especie. Los bandidos huyen aterrorizados.

Los músicos de Bremen nunca estuvieron en el Alto Paraná. Pero si hubieran viajado hasta allí seguro que urdían un plan con los yaguaretés, gatos monteses, venados, pájaros y serpientes cuyas pieles son el sujeto de la foto, para espantar al cazador Adolf Neunteufel y evadir así el destino que les esperaba. No muy diferente al de quienes hoy deambulan por el mundo buscando un lugar donde eludir la gran cacería global.

(*) Las bocas [in]útiles. Una hipótesis sobre los femin[IC]idios es un proyecto de Sonia Abian presentado en las ciudades de Posadas y Barcelona.

Más info:https://soniaabian.wordpress.com/las-bocas-inutiles/

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