Los archivos del silencio

SANDER

En Kitschfilm los álbumes de fotos guiaron la pesquisa. Según mi opinión, primitiva y parapsicológica, estos archivadores de almas robadas son algo narcisista y sádico. Quien es fotografiado acepta que alguien lo capture y congele dentro de la jaula de un cuadro, ilusionado con que mucho tiempo después resucitará cuando descubran su foto. Intento vano para evitar la nada, una forma de sobrevivir criónica (en plan Walt Disney) pero en dos dimensiones. Si al menos fuera en 3D o un holograma, podríamos presumir de espectros modernos.

En La Virreina de Barcelona, espacio dedicado a la imagen, visité la muestra Fotografías de “gente del siglo XX”, del fotógrafo alemán August Sander (Herdorf, 1876 – Colonia, 1964), fue como entrar en la película La cinta blanca de Haneke. Sobre las paredes de la exposición estaban todos, ellos y ellas. Los que desde antes de 1920 construyeron una sociedad diversa y desde 1933 un corral con matarife anexo. Cualquier foto de los álbumes de Neunteufel donde Anna y él lucen espléndidos, podría haber formado parte de la obra de Sander. El método del documentalista alemán es lombrosiano, clasifica a sus retratados en series, por categorías. Están los trabajadores, los artistas, las parejas, las madres, las familias, los empresarios, los revolucionarios, los nazis, nadie faltó a la cita con la Historia. No sé por qué cada foto me sugirió un efecto de ostranenie, como propone Antonio Pizza, no como extrañamiento sino más bien como escisión fragmentada. Pues eso, los álbumes de fotografías son parques temáticos de ruinas, donde no importa tanto lo que algo ha sido sino aquello que podría haber logrado ser. ¿La ruina perturba porque representa lo que a toda costa queremos ocultar? El pasado, donde no supimos cómo evitar el advenimiento de este presente tan incómodo.

Regreso a Sander y su manía por catalogar las fotografías por repertorios. Al fin y al cabo: listas. Tengo un problema con esto de los inventarios, no sé si me repelen o sugestionan: ¿hunden o salvan?

En 1934 Erich, el hijo de Sander, fue encarcelado hasta 1944 y murió prisionero por falta de atención médica. Además en 1936 confiscaron y destruyeron gran parte de su obra, pero no se estancó, siguió produciendo sus fotos organizadas por… listas, inclusive numerosos retratos de los nazis asesinos de su hijo, y también trabajadores de la radiofonía cómplice, principal canal propagandístico del Tercer Reich.

El “collage” que diseñé para ilustrar esta entrada en el blog de Kitschfilm está compuesto con imágenes que tomé con la cámara de mi teléfono móvil. No es una performance “low”, simplemente un asco de fotos porque no tengo un aparato bueno. Por avaro y porque quedarme quieto e inmovilizado para lograr una toma, me parece ridículo. Seguro que mi doctora de cabecera me dirá que padezco TDAH, eso del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. A esta edad no lo creo.

Neunteufel y Sander fueron catalogadores obsesivos, ambos documentaron la diversidad de la flora y fauna de las selvas. Las montaraces y las urbanas.

El título es una cita de J. Le Goff

 

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