El carromato gitano de Frau Doktor

Carro Gitano

Aún hoy el aborto clandestino es la mayor causa de mortalidad femenina desde el Alto Paraná hasta el Río de la Plata. Por estos días el siglo XXI retrocedió hasta 1921. De todos modos ser embarazada, parir o abortar nunca fue una decisión de las mujeres. Investigando creencias de la región donde Adolf Neunteufel vivió sus aventuras de cazador y ornitólogo, sorpresivamente me topé con una leyenda rural, la historia del carro gitano de una doctora alemana.

Una mujer, casi seguro de origen rumano, pero con un contundente porte germano, construyó una roulotte cíngara usando como chasis portante un carro polaco. Y así, “Frau Doktor” comenzó a recorrer las colonias en la ribera paraguaya del río Paraná. Su maringotka con techo redondo y panzón, así la llamaba ella pues afirmaba que había estudiado medicina en Praga, la proveía de vivienda y era a su vez el laboratorio donde destilaba los productos medicinales que vendía en los pueblos. Una de sus recetas magistrales fusionaba varias esencias florales que, según garantizaba, le llegaban desde las islas Baleares y Gales. La mayoría de los colonos alemanes, como Neunteufel, rechazaban los mates con yuyos bendecidos por una abuela sanadora guaraní por creer que eran una más de las tantas supersticiones de los paraguayos. Así quedó registrado en un capítulo de Kitschfilm. Pero las medicinas de la doctora del carro gitano eran algo diferente. Ella hablaba varias lenguas centroeuropeas, vestía una blusa blanca y tenía un carácter enérgico. Claro que nadie conocía su secreto mejor guardado. Sus fórmulas combinaban solamente hierbas de jacarandá, lengua de buey y salvia que le proveía la más anciana de todas las abuelas guaraníes sanadoras del Alto Paraná. No incluían ningún ingrediente europeo, aunque aseguraba a sus pacientes que la abastecía un viajante de comercio desde Buenos Aires. [1]

 Uno de los productos más solicitados a Frau Doktor cuando recorría las colonias eran sus estimulantes y depresores de la sexualidad masculina. La mujer primero hechizaba a los hombres ofreciéndoles afrodisíacos maravillosos. Contaba que acopiaba en potes de cerámica testículos desecados y pulverizados de yacaré. Si el caso requería un tratamiento más enérgico solía ofrecer lenguas de chiricote, un pájaro gallináceo parecido al urogallo europeo. Reforzaba la confianza de sus pacientes fascinándolos con la historia del emperador romano Tiberio que se hacía traer desde Germania miles de lenguas estimulantes de urogallos para condimentar sus alimentos. No obstante no eran los hombres su verdadera clientela, sino sus esposas. Cuando el comprador había pagado su dosis de poción prodigiosa, puro placebo, y volvía a trabajar al monte, las mujeres se acercaban. Entonces ella les entregaba gratis su receta magistral que inducía un aborto natural mucho menos mágico que el tallo de perejil.

La época por la que logré, más o menos, situar el caso de la doctora alemana y su carromato gitano es posterior a 1936 pero no supera el año 1940. Dos autores me dieron una pista, Robert Gellately y Michael Burleigh. Ambos mencionan la Oficina Central del Reich para la lucha contra la Homosexualidad y el Aborto (Reichszentrale zur Bekämpfung der Homosexualität und Abtreibung), creada en 1936 por inspiración de Himmler. Una mujer aria que abortara podía ser condenada a muerte o internada en un campo de concentración. Esta normativa no contradijo las esterilizaciones masivas de mujeres de razas inferiores o consideradas marginales sociales.

Kitschfilm abrió algunas puertas que custodiaba Lovecraft. Aquella “Frau Doktor” que recorrió el Alto Paraná en una casa rodante montada sobre un carro polaco, ¿fue una leyenda? ¿Alguien que logró escapar de Europa antes de 1936? Un último dato, la descripción que obtuve del consultorio ambulante suma un triángulo negro invertido, pintado en un costado del carromato gitano. Pude encontrar algo de información relacionada. El triángulo negro era el distintivo que los nazis obligaban a exhibir a los antisociales, gitanos, anarquistas. Y también, a las mujeres condenadas por ser una amenaza para los valores de la familia nacionalsocialista al haber decidido abortar.

[1] No existe información fidedigna que acredite la exportación autorizada de las esencias florales del doctor Edward Bach hacia países de Sudamérica hasta el momento de su muerte en 1936. Sin embargo en el caso de los bálsamos oriundos del archipiélago balear, puede rastrearse la influencia de varios apellidos catalanes (casi todos oriundos de Sant Feliu de Guixols) en la industria farmacéutica del Paraguay.

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