Chaplin y la Teoría King Kong

Chaplin

Kitschfilm comparte fragmentos inéditos del periódico nazi Der Stürmer que nos fueron enviados desde Alemania por una lectora del blog. Hoy toca la perspectiva de género de Julius Streicher, su fundador. El difusor de las leyes de Núremberg machacó siempre con un tema, la victimización de la mujer (obviamente aria) como un objeto frágil, fácil de seducir, incapaz de oponer resistencia y un ser que muta, al ser mancillada, en un detritus familiar y social. El sujeto responsable de empujarla a la espiral de la deshonra, era siempre un judío. El rol del macho ario, consistía en protegerla, no rescatarla. Una vez caída no había retorno, ya era una puta.

En esta página del periódico de Streicher, traduciendo con dificultad la tipografía Fraktur, con el título Corruptor de razas le caen en jauría a Charlie Chaplin y escriben que a los judíos les encanta enviciar en cuerpo y alma a las chicas guapas no judías. Para luego tirarlas como se suele rechazar a los animales que se han vuelto molestos: así lo quiere su código sagrado, el Talmud. Bestializan al actor y avanzan diciendo que el mono de las películas, Charlie Chaplin, se ha revelado como un auténtico judío que cumple con el Talmud. Ya suman casi una docena las jóvenes hermosas no judías que ha convertido en sus mujeres descartables. Actualmente es la bella Paulette Goddard, (según vemos en la foto) quien recorre el camino de todas aquellas que han sido pervertidas y empujadas luego a la miseria por este judío.

Claro que el redactor del pie de foto no sabía o eludió mencionar, que el padre de Paulette Goddard era judío: Joseph Levy. La actriz protagonizó en 1936 con Chaplin Tiempos modernos, se casaron y en 1940 filmaron juntos El gran dictador, la película emblemática contra el nazismo. Luego se divorciaron de común acuerdo y Goddard prosiguió su vida disfrutando excelente posición económica y profesional. Su último marido fue el afamado escritor Erich Maria Remarque, cuyas obras alimentaron las hogueras de libros en la Alemania nacionalsocialista.

Más abajo se lee: Charlie Chaplin en una ceremonia oficial en Washington. Entonces el simio de Hollywood también hace sus payasadas en el circo político, pues según el redactor del artículo, el día de la investidura de un nuevo presidente es algo que se celebra ceremonialmente en los Estados Unidos. Esta solemnidad es otorgada por la presencias de grandes personalidades. Pero cuando Roosevelt asumió por segunda vez las riendas del gobierno en la democracia norteamericana, esas “grandes personalidades” fueron, casi sin excepción, los judíos de la industria y la banca. Y, por supuesto, fue también invitado el hazmerreír peliculero Charlie Chaplin, algo, según Der Stürmer, extraordinariamente significativo. ¡Vaya pedazo de Kitschfilm que no puso ser incluido a tiempo en el libro publicado por Ediciones El Transbordador!

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