“Se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas”

Señales definitivo

En un Kitschfilm los idiomas son importantes. Supongamos que estamos en pleno rodaje de una coproducción italo – argentina para la corporación de televisión rusa Pervy Kanal del empresario Román Abramóvich. Entra en cuadro el novio de la chica, un narcotraficante de la Toscana, y dice: “Questo weekend andiamo a una party con attori famosi” y la actriz, una modelo que transporta la droga desde Buenos Aires, le responde: “Vale bolú, muero por conocer a Paolo Sorrentino”… Lo kitsch es populismo estético sin complejos, lo snob (como el italiano yanquizado o la argentina españolizada) me parece más cercano a un esplín fabricado en China. De acuerdo, ¿qué es el esplín? Algo así como Baudelaire de mal humor.

Dos oficios de Neunteufel durante la Segunda Guerra Mundial podrían certificarse casi con absoluta certeza: armero, porque existen fotos que testimonian ese servicio. También traductor o intérprete de varios idiomas, de esto sólo obtuve información a través de lo que contó su hijo Rolf. Pero unos indicios me llevaron a conocer algunos detalles sobre la importancia que por aquellos años asumió la cuestión de los idiomas. No me referiré ahora a la obra de Víctor Klemperer, “La lengua del Tercer Reich”, donde el filólogo analiza expresiones eufemísticas, los fraudes semánticos nazis. Tampoco al multilingüismo del universo concentracionario, sino al cruce de lenguas que la expansión territorial de los alemanes generó de manera necesaria, por ejemplo, durante el tráfico masivo de trabajadores voluntarios y forzados que gestionaron los nazis a través de toda Europa.

Cuando constaté, con seguridad, su estadía en Praga hacia 1942, me ocupé de rastrear datos para fraguar un Neunteufel traductor oral de lenguas y supe que hasta 1941 durante la administración de Konstantin Von Neurath, Gobernador del Protectorado de Bohemia y Moravia los interrogatorios eran protagonizados, frecuentemente, por obreros sospechosos de sabotaje, de la industria checa militarizada por la Wehrmacht. Tal fue el caso del personal de la fábrica de automóviles Skoda, incorporada a un consorcio alemán de armamento, subordinado directamente al mariscal Göring (Hermann Göring Werke). Skoda, con la experiencia adquirida durante la Primera Guerra Mundial, desde 1939 fabricaba proyectiles, obuses y componentes para aviones militares. Heydrich reemplaza a Von Neurath en 1941 y la cuestión de los idiomas gana protagonismo. Se impone el alemán como lengua en todas las áreas sociales y laborales, máxime en la administración pública y en los nuevos planes de enseñanza escolar, que tienen como único objetivo formar futuros obreros para el Tercer Reich. Para Heydrich “es esencial ajustar cuentas con los profesores checos, porque el cuerpo docente es un vivero para la oposición”. Entonces en las salas de interrogatorio los turnos para las maestras y profesores superaron las audiencias disponibles para los traficantes del mercado negro y los saboteadores. Adolf Neunteufel llegó a Praga en 1942 pero ¿Dónde estaba un año antes?

BLOG SEÑALES 3La señalética urbana es ingeniería emocional para orientar a la gente hacia dónde ir. Hoy en Europa circulan millones de turistas e inmigrantes que hablan todos los idiomas del mundo. Hace no menos de ciento veinte años haber nacido en el imperio austrohúngaro concedía la posibilidad de ser políglota. Es muy posible que el intérprete Adolf Neunteufel entre finales de junio y principios de julio de 1941 se encontrara en algún lugar del frente oriental que abarcaba desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro, poco más de mil seiscientos kilómetros, casi la misma distancia que separa a las Cataratas del Iguazú de Buenos Aires. La Operación Barbarroja para ocupar Rusia, puso en movimiento la mayor cantidad de vehículos motorizados jamás utilizados en una guerra. Miles de camiones, motocicletas y tanques roturaron los caminos, pero además galoparon 600.000 caballos remolcando cañones, ambulancias y carros de aprovisionamiento. Y en esta acción también entran en escena las palabras y el intérprete Neunteufel ¿Se lo puede imaginar allí? Porqué no. Supervisa una tarea de campo muy poco tenida en cuenta por los historiadores y ninguneada por los guionistas de aventuras bélicas. Lidera un pelotón de soldados en un cruce de rutas. ¿Qué hacen? ¿Patrullan el lugar? No, cubren las señales de los caminos escritas en ruso con pintura blanca y luego las rotulan en alemán con pinceladas de brea, germanizan la seguridad vial soviética. Por más que intenten adelantarse con su todoterreno Kübelwagen no logran terminar el trabajo, las columnas de vehículos de la Wehrmacht los rebasaban a toda velocidad. Los terrones de tierra que pulverizan a su paso las ruedas, orugas y cascos impactan sobre las señales recién pintadas y las cubren de barro, polvo y bosta. Vuelta a comenzar. Uno del grupo pregunta ¿qué sentido tiene hacer esto? No nos importa conocer el nombre de las ciudades, sólo llegar a ellas. Otro responde que da lo mismo total todas están hacia el este, es imposible perderse. Estos hombres comienzan a descubrir la inutilidad de su esfuerzo, se sienten unos idiotas, pero no lo confiesan en voz alta. Neunteufel quizás sea el único, que ha logrado una excusa para engañarse y soportar. Los postes y las tablas borroneadas en los caminos hacia Moscú son árboles y ramas que tala y machetea en el monte del Alto Paraná. Una vez más, él no está allí.

 

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